Antes de abrir: mira la tapa
- La tapa está abombada en lugar de ligeramente hundida.
- En un tarro de rosca, el centro de la tapa sube y baja y hace «clic» al presionarlo.
- En un tarro con goma, la tapa se abre sin resistencia al tirar de la lengüeta de la goma.
- Hay rastros de fuga, restos pegajosos u óxido alrededor de la tapa.
Basta una sola de estas señales: el vacío se ha perdido, el tarro ya no está protegido y hay que tirarlo.
Al abrir: lo que debe alertarte
- El líquido sale disparado o hace espuma nada más abrir.
- Un olor inusual: agrio, rancio, fermentado o podrido (salvo, claro está, en las verduras lactofermentadas, cuyo olor ácido es normal).
- Moho en la superficie o bajo la tapa, sea del color que sea.
- Una salmuera que debería ser transparente se ha vuelto turbia, o suben burbujas en un tarro que no se ha movido.
- Alimentos que se han vuelto blandos, viscosos o descoloridos.
Botulismo: por qué nunca se prueba un tarro dudoso
Clostridium botulinum se desarrolla en los alimentos poco ácidos — verduras, carne, pescado, setas — que no se esterilizaron el tiempo suficiente o a temperatura suficiente. Su toxina puede estar presente sin ninguna señal visible, sin olor ni cambio de sabor, y una cantidad ínfima basta para causar una enfermedad grave.
Así que nunca pruebes un tarro para comprobarlo. Si un tarro de alimentos poco ácidos muestra la menor señal de alerta, o si no sabes bien cómo se esterilizó, tíralo sin probarlo.
Visión borrosa o doble, párpados caídos, dificultad para tragar o hablar, debilidad muscular en las horas o días siguientes a una comida: llama inmediatamente al 112 e indica la conserva que comiste.
Cómo tirar un tarro sospechoso
- Si el tarro sigue cerrado, no lo abras: mételo entero en una bolsa cerrada, en la basura doméstica, fuera del alcance de niños y animales.
- Si se ha salido o se ha abierto, usa guantes, evita las salpicaduras y limpia con lejía diluida todas las superficies que tocó el contenido; después lávate bien las manos.
- Nunca des el contenido a animales ni lo eches al compost.
El tarro no hizo el vacío: qué hacer
Revisa cada tarro 24 horas después de esterilizarlo. Un tarro que no hizo el vacío no está perdido si actúas rápido:
- o lo guardas en la nevera y lo consumes en pocos días, como un plato fresco;
- o lo vuelves a esterilizar en las 24 horas siguientes, con una goma o tapa nueva y el tiempo de esterilización completo.
Pasadas 24 horas a temperatura ambiente, no lo vuelvas a esterilizar: tíralo.
Por qué un tarro no hace el vacío
- Una boca desportillada o agrietada — pasa el dedo por el borde antes de llenar.
- Restos de comida o jugo en el borde al cerrar.
- Una goma o tapa reutilizada que ha perdido su elasticidad.
- Un llenado incorrecto: demasiado lleno, el contenido rebosa; demasiado vacío, el aire que queda impide el vacío.
- Un tiempo de esterilización demasiado corto, o un choque térmico al sacar los tarros.
Los buenos hábitos que evitan la mayoría de las pérdidas
Sigue recetas probadas, anota el contenido y la fecha en cada tarro, revisa los cierres a las 24 horas y consume primero los más antiguos. Un inventario al día te dice qué tarros llevan demasiado tiempo esperando — Jarrito lo lleva por ti, lote a lote.